Ellas. Desde los tres años o desde ayer, ¿qué más da? en cuanto las ves, lo sabes. Sabes que son ellas. Que ellas son las que van a saber todo sobre ti, las personas en las que vas a poder confiar; ellas son las que harán lo posible por sacarte una sonrisa, y defenderte cuando lo necesites. Te van a apoyar, a escuchar, pero sobretodo a querer.
Porque ellas son mi todo, porque sin ellas no soy nada.
Gracias por regalarme todos los buenos ratos, por todas las risas juntas, y por ayudarme a ser yo.
GRACIAS.
Ayer, Hoy y Siempre.
Pedacitos de añoranza.
La vida no está hecha de grandes cosas, sino de pequeños placeres.
sábado, 27 de noviembre de 2010
jueves, 11 de noviembre de 2010
No se puede añorar lo que no se conoce ni se puede sucumbir a la nostalgia de lo que aún no ha comenzado, y sin embargo eso fue lo que hice yo aquella tarde, al completar la última de mis tareas, tirarme en la cama, cerrar los ojos e imaginar que no estaba sola, que sabía por qué suceden las cosas y que no echaba nada de menos.
martes, 9 de noviembre de 2010
Aprovecha el tiempo, no sigas las reglas, déjate llevar, disfruta de las oportunidades, vive cada día como si no hubiese otro. La rutina a veces cansa, pero aun así no todos los días son iguales, a veces cambia algo, o simplemente aparece alguien que te hace ver la vida de otra manera, desde otro punto de vista. Las cosas no pasan así por que sí, siempre hay un por qué. Muy simple, el destino no engaña, simplemente actúa de forma diferente con cada persona. Y a veces aquello que llevas esperando desde hace mucho tiempo es peor si lo comparas con lo inesperado, y la razón por la que nos aferramos a nuestras esperanzas es lo que nos mantiene vivos, en pie, esperando ese momento, pero esperar es sólo el comienzo, lo inesperado es lo que cambia nuestras vidas.
domingo, 6 de junio de 2010
myself
Si lo piensas bien, no soy demasiado complicada, y tampoco nada del otro mundo. Me considero de las personas que duermen los domingos, cuentan las rayas de las baldosas de la calle, de las que miran el cielo y dicen: Hoy no va a llover y disfrutan de la última onza de chocolate del paquete como si fuera la última en la vida. No soy de las que ve el vaso medio lleno porque sencillamente no creo que exista ningún vaso, y si lo hay, siempre me preguntaré porque rayos es un vaso y no una copa o una maceta. Pertenezco a ese grupo de personas que a veces sonríen y no saben por qué, a ese grupo de personas que canta en la ducha pero siempre lo niegan. Admito que soy de las que dije “lo haré mañana”, “nunca jamás me enamoraré”, “acabo en un segundo” y jamás lo cumplí. Soy de ese tipo de personas que escucha John Lennon cuando se estresa, Bob Marley cuando pasa la aspiradora y se pone melodramática con lo mejor de Dylan y Bruce. Me gustan los días en los que no sabes ni en qué hora vives, me gustan los besos que te da papá antes de irse de casa y te deja el olor a su colonia para todo el día, me gustan los abrazos especiales y las sorpresas sin motivo alguno, pero me aburren los prototipos y los tópicos. Adoro a ese tipo de personas que te deslumbran, las que son soñadoras y no se sientan a esperar a que su futuro se labre solo por arte de magia, sino que lo construyen y a su manera y a su gusto. Que quieren ser escuchados, pero saben escuchar. Los que no sueñan con lugares y metas comunes, que dar la vuelta al globo en camioneta no sea ninguna locura para ellos y no puedan morir sin haber pisado la Luna. Pero sobretodo admiro a las personas simples, cualidad que en mi opinión es la más complicada hoy en día, simples, tan simples… de las que te explican un cuadro abstracto y con toda la sinceridad del mundo te dicen: “Son tres rayas y un círculo”.
Me gustan las explosiones de colores, menos el amarillo limón, las puertas abiertas y las historias con un final desconcertante. Soy de las que piensa que la paciencia es la madre de la ciencia, y si algo quieres algo te cuesta, pero también soy de las que se cae en la misma piedra mil veces aún sabiéndose una larga retahíla de refranes, y que desgraciadamente nunca se acuerda de que la tostada siempre se cae por el lado de la mermelada. No sueño con un mundo mejor, pero sí con uno más justo, y sobretodo creo en la libertad de las personas y la magia que reside en cada una de ellas. Deseo millones de cosas, más de la mitad no son más que tonterías, pero no me resigno a pensar que son imposibles, o al menos lo intento. Admito que soy cabezota, orgullosa, despistada y terriblemente desastre, pero en el fondo no me avergüenzo porque creo que en los defectos se resume la esencia de las personas. Repito, si lo piensas bien, no soy demasiado complicada, y tampoco nada del otro mundo, pero sí, lo suficientemente feliz y poco normal como para poder vivir con ello.
Me gustan las explosiones de colores, menos el amarillo limón, las puertas abiertas y las historias con un final desconcertante. Soy de las que piensa que la paciencia es la madre de la ciencia, y si algo quieres algo te cuesta, pero también soy de las que se cae en la misma piedra mil veces aún sabiéndose una larga retahíla de refranes, y que desgraciadamente nunca se acuerda de que la tostada siempre se cae por el lado de la mermelada. No sueño con un mundo mejor, pero sí con uno más justo, y sobretodo creo en la libertad de las personas y la magia que reside en cada una de ellas. Deseo millones de cosas, más de la mitad no son más que tonterías, pero no me resigno a pensar que son imposibles, o al menos lo intento. Admito que soy cabezota, orgullosa, despistada y terriblemente desastre, pero en el fondo no me avergüenzo porque creo que en los defectos se resume la esencia de las personas. Repito, si lo piensas bien, no soy demasiado complicada, y tampoco nada del otro mundo, pero sí, lo suficientemente feliz y poco normal como para poder vivir con ello.
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